Testimonios en torno a Beatriz de la Fuente
No dejo de asombrarme
ante las maravillas de estas pinturas; por eso mi empeño
en no dejar de darle voz y luz a la grandeza de estas
obras.
Beatriz de la Fuente en la escalinata del Templo de las Inscripciones de
Palenque, Chiapas. |
El pasado 6 de octubre,
en el Museo del Templo Mayor de la Ciudad de México,
un sitio pleno de historia y de arte, en medio de "hombres
de piedra", fue entregado a la desaparecida doctora
Beatriz de la Fuente el Premio Tatiana Proskouriakoff que
otorga -desde 1990- el Museo Peabody de Arqueología
y Etnografía de la Universidad de Harvard a los investigadores
que han realizado extraordinarias contribuciones al estudio
de las culturas mesoamericanas.
Al evento asistieron importantes personalidades del ámbito
académico. Aquí ofrecemos algunos testimonios
de colegas y discípulos de la doctora De la Fuente,
quienes ofrecieron sus comentarios y opiniones en torno
a los principales aportes de la investigadora, su capacidad
para forjar nuevos investigadores e historiadores del arte,
y la trascendencia del Premio Tatiana Proskouriakoff para
la UNAM y el Instituto de Investigaciones Estéticas.
Doctor Juan Ramón de la Fuente
Rector de la UNAM.
El reconocimiento de la Universidad de Harvard,
a través del Premio Tatiana Proskouriakoff del Museo
Peabody de Antropología y Etnología, debe
ser un estímulo para que continúen en nuestro
país, en colaboración con otras instituciones
de México y de otras latitudes, los estudios del
arte mesoamericano, las humanidades, la historia del arte
y la investigación de la estética, que son áreas
fundamentales en el desarrollo de los países. Hoy
en día las humanidades en general, y la historia
del arte en particular, requieren de un renovado impulso
en México y en todo el mundo.
Este
tipo de reconocimiento, proveniente de una institución
tan indiscutiblemente prestigiada como lo es la Universidad
de Harvard, marca la pauta por la cual las instituciones
académicas deben seguir avanzando. Las humanidades,
las ciencias sociales, la historia, la sociología
y las artes deben seguir formando parte de nuestro patrimonio,
de nuestra historia, de nuestra razón de ser. En
el fondo esa es quizá la verdadera trascendencia
del estudio riguroso de lo que hicieron nuestros antepasados
en sus múltiples expresiones sociales y culturales.
No es sólo, como Beatriz de la Fuente dijo muchas
veces, una mirada al pasado; es, más bien, una mirada
al presente que nos permite de alguna manera construir para
todos un mejor futuro.
Doctora María Teresa Uriarte
Directora del Instituto de Investigaciones
Estéticas,
UNAM
Lo más significativo de la obra de doña Beatriz
de la Fuente fue la creación de una escuela mexicana
de arte prehispánico. En México los investigadores
que realizan historia del arte mesoamericano se basan en
los datos fehacientes, en los datos duros, en la información
que puede ser confirmada y corroborada; en todo esto insistió muchísimo
doña Beatriz. Sus catálogos, sus investigaciones,
sus métodos para descripción, sus larguísimas
sesiones de discusión, sus muchos años de
docencia sin duda fueron la aportación más
significativa de una singular académica que tuvo
la Universidad Nacional Autónoma de México
El
reconocimiento a doña Beatriz de la Fuente por parte
de la Universidad de Harvard representa una distinción
a la labor que se realiza de manera extraordinaria a la
excelencia en investigación, primero en la UNAM y
desde luego en el Instituto de Investigaciones Estéticas.
Doctor Miguel León-Portilla
Investigador
del Instituto de Investigaciones Históricas,
UNAM
Conocí a Beatriz de la Fuente a lo largo
muchos años. Ella participó bastante tiempo
en el Seminario de Cultura Náhuatl. Yo siempre la
admiré por su profesionalidad, por su sentido del
trabajo, por su acuciosidad.
Su
gran aportación ha sido en torno a la iconografía,
sobre todo en el mundo de la escultura y de la pintura mesoamericanas.
Ella dejó aportaciones sobre la escultura de varias
regiones de Mesoamérica.
Su magna obra fue La pintura mural prehispánica
en México . Es un tesoro para México
rescatar ese mundo, ese universo. Por fortuna su obra
no va a quedar trunca porque la van a continuar sus alumnos
y nos va a dejar ese testimonio de una de las creaciones
más grandes de la civilización originaria
de Mesoamérica.
Beatriz
de la Fuente fue maestra. Tuvo mucho interés en la
docencia. Siempre salía del Instituto de Investigaciones
Estéticas acompañada por sus discípulos.
Beatriz de la Fuente no fue un ser hongo sino un ser frondoso
que formó a muchas personas; eso también es
importantísimo. Ella combinó admirablemente
la capacidad de investigadora con la de ser maestra.
Doctor Jorge Alberto
Manrique
Investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas,
UNAM
Los tres libros fundamentales de la obra de Beatriz
de la Fuente son: Palenque en la historia y en el arte (1968),
sobre la escultura de Palenque. Otra obra capital, realmente
formidable, es Los hombres de piedra: escultura olmeca (1978).
Y la obra cumbre que estaba en proceso fue el proyecto creado
por Beatriz de la Fuente que reunió a muchísimos
investigadores: La pintura mural prehispánica
en México .
El
premio de la Universidad de Harvard se suma a todos los
reconocimientos previos que tuvo Beatriz de la Fuente: ser
profesora emérita de la Universidad Nacional Autónoma
de México o integrante de El Colegio Nacional.
Doctor Alfredo López Austin
Investigador
del Instituto de
Investigaciones
Antropológicas,
UNAM
un principio, cuando conocí a Beatriz
de la Fuente en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UNAM, estimé el gran valor que tenían
sus trabajos, principalmente en materia de escultura. Posteriormente
me atrajo el increíble trabajo en equipo que ella
coordinó y a través del cual rescató tantas
obras dentro del mundo pictórico mesoamericano.
Los
alumnos de Beatriz de la Fuente la admiraban, la querían
mucho, aprovechaban sus conocimientos. Dejó investigadores
muy valiosos.
La
aportación más importante de Beatriz de la
Fuente fue ese trabajo de recuperación de los murales
a través de La pintura mural prehispánica
en México . Pero también fue un trabajo
original el estudio que realizó de las proporciones
de la escultura olmeca.
Los seres humanos debemos en todo momento conocernos por lo
que hemos sido por herencia. Estamos formados culturalmente
por retazos de historia de épocas muy antiguas. Debemos
mucho a hombres y mujeres que sin nombre y sin fama han
hecho lo que nosotros somos.
Licenciada Leticia Steines
Investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM
Una de las mayores aportaciones
de Beatriz de la Fuente a la historia del arte fue haber
concebido el proyecto de La pintura mural prehispánica
en México . Antes de este trabajo no existía
un estudio tan amplio y profundo sobre los murales teotihuacanos
o mayas. Pero su importancia no radica sólo en el
estudio de las pinturas, sino también en la conservación
de las obras de arte. Una de sus mayores preocupaciones
fue la preservación del patrimonio artístico
prehispánico.
Además,
como historiadora del arte, al aplicar las metodologías
especializas propias de su disciplina, Beatriz de la Fuente
concibió a la escultura y a la pintura prehispánicas
como obras de arte.
Una de las más fuertes pasiones de Beatriz de la
Fuente fue dar clases, nunca dejó de hacerlo. Para
ella era muy importante formar a nuevos alumnos: les enseñaba,
los motivaba, los impulsaba a tener ideas nuevas para seguir
el camino de la investigación en el arte prehispánico.
Ella era amable y muy motivadora; pero también exigía
que las tareas se hicieran con base en los objetivos del
proyecto. Esta es una de las razones por la cual el seminario
de la pintura mural prehispánica ha durado quince
años. Pero aún más importante: Beatriz
de la Fuente compartía el conocimiento con sus alumnos;
le gustaba trabajar y publicar con ellos. Sabía distinguir
entre sus discípulos a quienes continuarían
la obra iniciada por ella.
El Premio Tatiana Proskouriakoff se ha entregado a quienes
realmente han hecho importantes aportaciones al estudio
de las culturas prehispánicas, como fue el caso de la
doctora De la Fuente. Además, ha sido la primera mujer
mexicana a quien se le otorgó el reconocimiento por,
entre otras contribuciones, concebir a las piezas prehispánicas
como obras de arte, por sus metodologías, por sus catálogos,
etcétera. El galardón también va a permitir
que sea reconocido el trabajo de los investigadores mexicanos
en el extranjero. Beatriz de la Fuente tuvo la visión
de internacionalizar su trabajo, su objeto de estudio, su
persona y la investigación especializada en historia
del arte prehispánico hecha en México y en
la UNAM.
Doctora Olga Sáenz
Investigadora del Instituto de Investigaciones
Estéticas, UNAM
Las mayores aportaciones de Beatriz de la Fuente a la historia
del arte fueron todas sus investigaciones de las culturas
mesoamericanas. En nuestro país fueron un parteaguas
al proporcionar nuevos enfoques estéticos.
La
doctora Beatriz de la Fuente me dejó una huella imborrable
por ser una mujer sólidamente preparada en lo académico
pero también en lo humano. Era una mujer muy justa
que siempre intentó ayudar al desarrollo humano de
las generaciones que venían detrás de ella.
Beatriz de la Fuente era muy exigente, pero al mismo tiempo
reconocía los valores de las personas que estábamos
cerca de ella y siempre las motivaba para seguir creciendo.
Era una mujer muy inteligente que inmediatamente percibía
-con el afán de motivar a sus alumnos- quiénes
tenían mayores posibilidades de seguir su investigación
en el campo de la historia del arte mesoamericano.
El
Premio Tatiana Proskouriakoff da cuenta de la importancia,
no sólo a nivel nacional sino internacional, del
seminario "Pintura Mural Prehispánica en México" que
ella encabezó en la UNAM, y que tuvo repercusión
a nivel internacional. Toda la investigación que
realizó a lo largo de su vida tuvo una repercusión
en el mundo. Lo anterior es fundamental porque dentro de
la globalización las culturas regionales que integran
las civilizaciones mesoamericanas adquieren una fuerza fundamental
y siempre es importante rescatar, como lo hizo Beatriz de
la Fuente, las huellas artísticas que dejaron los
hombres de las culturas mesoamericanas.
Doctora Elisa García Barragán
Investigadora del Instituto de Investigaciones
Estéticas, UNAM
Es un reconocimiento merecido a la labor de una gran mujer
y de una gran investigadora como lo fue Beatriz de la Fuente.
El hecho de que el galardón provenga de una institución
como la Universidad de Harvard congratula a todos los colegas
que tuvimos el privilegio de conocerla y de poder tratar
con ella.
Todos
los caminos que ella transitó por el arte prehispánico
han sido de vital importancia para la recuperación
del mundo indígena, del México antiguo. Cualquiera
de los senderos que la doctora De la Fuente recorrió,
ya sean la pintura o la escultura, así como los análisis
profundos que realizó de todo ese universo mesoamericano,
contribuyen a crear una visión no del pasado, sino
del futuro.
Es
un premio merecido para quien dedicó toda su vida
a trabajar, a apoyar a las personas jóvenes, a todos
sus alumnos y a quienes tuvimos el agrado y el privilegio
de haber colaborado con ella en algún momento de
la vida.
Ahora
todos los alumnos de Beatriz de la Fuente son especialistas
en el arte prehispánico y se espera de ellos, de
sus actividades e indagaciones, volúmenes de sabiduría
porque la doctora De la Fuente los encaminó y los
formó.
Doctor César Moheno
Secretario Técnico del Instituto Nacional
de Antropología e Historia (INAH)
Gracias al magisterio de Beatriz de la Fuente, La pintura
mural prehispánica en México sigue
siendo lo que ella imaginó: un proyecto interinstitucional
y de largo aliento que trasciende individualidades y coyunturas
momentáneas. Honrando el espíritu comunitario
mexicano, en él participan especialistas de las
diversas disciplinas involucradas, apoyados en las más
modernas tecnologías de registro, exploración,
detección, prospección y preservación.
La
doctora De la Fuente marcó el rumbo de quienes deciden
entregarse a la tarea de historiar el arte prehispánico:
buscar, más allá de interpretaciones y teorías,
de clasificaciones y meros registros, los simbolismos de
la razón y sobre todo, las representaciones de la
divinidad que rigieron las vidas de nuestros antepasados.
Beatriz de la Fuente permaneció fiel a aquel
canon que busca poner la imaginación y la fantasía al
servicio de la historia. Tuvo la humildad y la inteligencia
de colocarse frente a la obra de arte y de considerarla
como espejo.
Doña
Beatriz sabía que esos "espejos" adquieren sentido únicamente
cuando, a invitación de los historiadores, una sociedad
se mira en ellos. Sólo así esas superficies
mágicas pueden decirnos de dónde venimos,
qué imaginamos,
cómo pensamos y qué anhelamos; sólo
así la
magia del espejo sigue viva...
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